Oregon, USA, 30 de Mayo, 2016.
Ajustador del Pensamiento.
Asunto: “Enciende la Luz del Porche.”

Mensaje recibido por Anyas.

Ajustador del Pensamiento: “Hablemos sobre el Aporte Divino. Has leído que el Aporte Divino tiene que viajar a través de varias capas de la conciencia humana, avanzando desde la mente supraconsciente a la subconsciente; antes de filtrarse en la mente consciente.

La mente supraconsciente es el nivel de las vibraciones más finas, mientras que la mente consciente tiene las más densas. Por lo tanto, puede ‘perderse mucho en la traducción’ ya que, la mente humana todavía es muy rudimentaria comparada con las expansiones que experimentará en su proceso de ascensión – el proceso a través del cual eleva gradualmente sus vibraciones. El goteo del Espíritu podría compararse con la condensación de las partículas de aire dentro de las partículas de agua mucho más densas.

El Espíritu tiene que bajar para encontrar al hombre en su nivel actual de desarrollo. Requiere un esfuerzo conjunto entre lo humano y lo divino; como se representa tan bellamente en la pintura de Miguel Ángel, de Dios y el hombre encontrándose ambos con los brazos extendidos.

Cuando quieres recibir la Guía Divina, debes expresar tu disposición y voluntad para hacerlo. Debes enviar la invitación, y esperar pacientemente que arribe el Invitado, a tu espacio mental acondicionado. Debes estar receptivo, es decir: con la mente presente, ya que, una mente ausente podría compararse con estar fuera de casa cuando el invitado llega; como no presentarse.

Tú no sabes cuándo arribará finalmente el invitado, porque no sabes la distancia que debe recorrer. Lo importante es que tú establezcas una rutina diaria de estar presente, y de encender la luz del porche, por así decirlo, para darle la bienvenida a tu Invitado especial. Puedes notificar a tu Invitado que siempre estarás en casa en determinados horarios – el tiempo que le dedicas a tu práctica de Quietud.

Simultáneamente, esto te enseñará disciplina interior y cómo acceder cada vez más fácilmente a la Quietud. Todo lo que tienes que hacer es comprometerte en hacerlo, y cumplir fielmente, demostrando así que lo dices en serio; que estás totalmente comprometido con el corazón, el alma y la mente. ¡Qué poderoso juramento de lealtad sería ese, que movería invariablemente a lo Divino a aparecer sin avisar, y sin embargo ardientemente esperado!”

Traducido por Silvia Adriana Cohane.

© Grupo de Progreso 11:11.
No importa cuál sea la pregunta, la respuesta siempre es El Amor.

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