No se arrepientan del bien que hayan hecho

Chicago, EEUU, 28 de mayo de 2017.
Maestro: Intermedio Secundario Tomás.
Tema: “No se arrepientan del bien que hayan hecho.”

Mensaje recibido por Valdir Soares.

Intermedio Tomás: “Dios no tiene remordimientos. Nosotros, Sus criaturas, especialmente al estar sujetos a las imperfecciones de los reinos evolutivos, ciertamente tenemos remordimientos, tanto de nosotros mismos como de los demás. Sin embargo, no todo lo que hacemos es lamentable si seguimos la Voluntad del Padre, resumida en: ‘Tratar a los demás como les gustaría ser tratados’. El amor no causa remordimientos, hacer el bien a los demás no debe ocasionar ningún remordimiento, incluso después, cuando las circunstancias hayan cambiado. Las circunstancias y las emociones pueden haber cambiado en las personas que beneficiaron, pero no cambiará nada del bien que hayan hecho.

“No lo lamenten, aunque ahora parezca una tontería. Existe un pensamiento subliminal en la sociedad acerca de que las personas hacen el bien porque son engañadas por alguien, por emociones o por circunstancias. A menudo parece que ser egoísta o no cuidar a vuestro prójimo es la norma, y que preocuparse, ser cariñoso y generoso es la vergonzosa excepción. Por lo tanto, después de hacer el bien, cuando las emociones hayan desaparecido, cuando el pensamiento más racional se establezca y cuando parezca que ahora ustedes mismos podrían usar los medios que proporcionaron a otra persona, tal vez ante vuestros propios ojos podría parecer que hicieron algo tonto. No duden de ustedes mismos. Crean en la Ley de Permanencia. Ninguna buena acción es olvidada.

“No lo lamenten, aunque no haya gratitud. El bien que se hace por las motivaciones equivocadas seguirá beneficiando a los necesitados, pero si la motivación es indigna del bien hecho, quizás tengan problemas para aceptar que ese bien fue bueno, después de todo, sobre todo si hubiese existido algún tipo de expectativa egoísta. Al hacer el bien, hágalo sin esperar ningún elogio por lo que hagan, ni recompensa o gratitud. La única motivación para hacer el bien debe ser el amor a vuestro prójimo –y nada más. Si ayudaron, incluso por un momento, ese era el único propósito. Nada más es necesario.

“No se arrepientan, aunque parezca que nada bueno haya salido. Incluso con resultados, nunca se apresuren a juzgar la bondad que mostraron. De hecho, es mejor no juzgarla en absoluto. Si es por curiosidad, o si encuentran alguna buena razón para evaluar lo que hicieron, recuerden que los resultados podrían estar ocultos a vuestra vista o que aún no hayan florecido. En lugar de ver los resultados en el exterior, cambien la dirección y busquen los resultados en vuestro interior. ¿Hay algún cambio en ustedes? A veces no es importante cómo vuestra bondad haya cambiado a los demás, sino cómo los cambió a ustedes.

“Por lo tanto, amigos míos, dejen ir cualquier arrepentimiento que hayan podido tener por las cosas buenas que hicieron por los demás. No se avergüencen de ello. Más bien, sean felices por haber hecho lo correcto, pues amar a los demás siempre es lo correcto. Después de hacerlo, no esperen reconocimiento o alabanza. El amor nunca busca beneficios egoístas por lo que hace, pues el amor mismo no puede surgir del egoísmo. Finalmente, revisen los resultados en vuestro interior y cómo les hicieron crecer espiritualmente. Las acciones son nuestras, y las consecuencias son de Dios. Soy Tomás, vuestro amigo Intermedio, feliz de inspirarlos de nuevo.”

Traducido por Perla Téllez Garza.

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